Lo bueno de ESTIEM es que allá donde viajes, siempre habrá alguien conocido dispuesto a enseñarte la ciudad y a ofrecerte un lugar para dormir.

En este caso ese alguien era yo, que acogí durante un par de días a dos ESTIEMrs húngaros que estaban de paso por Madrid. Aprovechando los días de respiro de después de exámenes, hice turismo con ellos como una guiri más, y aprovechamos la ocasión para compartir experiencias y conocimiento. No sé si seré la única a la que le pasa esto, pero cada vez que hablo con alguien de otra cultura sobre la vida y descubrir mundo, ¡me entran unas ganas irrefrenables de hacer una maleta y viajar!

ESTIEMrs en Madrid

 

Deja un comentario