Most en serbocroata no significa otra cosa que puente. Y aquí está quizás el más famoso de todos: espectacular desde fuera, y complicado de atravesar desde dentro por lo empinado (sobre todo si vas en sandalias o está el pavimento mojado).
Mostar es un punto muy estratégico de bosnia. El río que lo atraviesa, era la frontera natural entre la parte de mayoría serbia y la parte de mayoría croata que dividían el país. Durante la parte de la guerra en la que parecía que la solución más viable sería que la mitad de ese territorio de nadie que se había quedado ahí en medio se repartiese entre Serbia y Croacia, definir para quién sería la icónica ciudad de Mostar se convirtió en un quebradero de cabeza para todos. Y como de iconos iba la cosa, el Stari Most (puente viejo) que se había mantenido en pie desde el siglo XVI fue volado por los aires a propósito en 1993. Una pérdida más de la larga guerra en la que, finalmente, poco se dio a Croacia o a Serbia, y en su lugar se acabó estableciendo el estado de Bosnia Herzegvina que sigue siendo una mezcla de croatas, serbios y musulmanes.
Obviamente, Mostar no se podía quedar sin su Most favorito, que fue reconstruído en 2001. Hoy en día, Mostar es de nuevo una ciudad de postal. Eso sí, si la visitas en persona deberás pelearte con hordas de turistas y con temperaturas extremas (pocos lo saben, pero es una de las ciudades más calurosas de Europa y en agosto es fácil encontrarse con los 42º).



