Hay complementos de Google Chrome que deberían venir instalados por defecto. Y no hablo de Candy Crush o «la agenda definitiva». Es AdBlock.
Yo que pensaba que el resto de mi vida viendo series o programas online estaba destinada a seguir un escrupuloso proceso de Abre ventana. Busca la «X» oculta para cerrar el anuncio. Dale al play. Cierra la ventana pop-up. Dale al play. Cierra la segunda ventana pop-up. Dale al play. Trágate un anuncio que te sabes de memoria porque te ha salido por undécima vez consecutiva. Empieza a ver la serie. O bien a estar atenta para, cada 10 minutos, silenciar el zumbido de la mosca, la ruleta del casino, cerrar el anuncio que casualmente ocupa el centro de la pantalla de visualización del video o ignorar los sugerentes comentarios de chicos y chicas muy amables en la esquina derecha de la pantalla.
El funcionamiento de AdBlock es sencillo y efectivo: simplemente se carga todos esos anuncios molestos. Y ya, sin trampa ni cartón. Yo me lo instalé indecisa, pensando que algo que me molesta a toooodos los usuarios de internet no podía ser tan fácil de eliminar. Pero sí, ¡funciona! Al parecer lo único que falta es que la voz se siga corriendo y se comparta… y ya será cuestión de tiempo que empiecen a llegar anuncios que se escapan a sus filtros, pero mientras tanto podremos ver videos tranquilos.