Cervezas Belgas

En mi tercera visita al país de la cerveza he puesto mucho empeño en no pedir dos veces la misma y probar cuantas más tipos distintos mejor. Tras catar más de 30 escrupulosamente recomendadas por locales (y alguna que otra seleccionada con los ojos cerrados del menú de más de 2.000 del Delirium Tremens) traigo mi Top5 particular y dos extras que tengo que mencionar sí o sí por su curioso sabor:

  1. Gulden Draak (10.5º):  Triple Ale oscura, galardonada como mejor cerveza en 1998. No tan amarga como lo que inspiraría su color, sorprende su sabor a ciruela, cerezas y cebada; y sus aromas a café y azúcar moreno. 266px-Guldendraakvintage
  2. Triple Karmeliet (8.4º): Triple Blond, galardonada como mejor cerveza en 2009. Su receta es original de 1679, elaborada en un convento Carmelita con trigo, cebada y avena. Aromas frutales y de vainilla, plátano y limón. También conocida como ‘TK’ (tikey).tripel-karmeliet3
  3. Westmalle Tripel (9.5º): Trappist Golden, en este caso la receta se remonta a 1934 y se la conoce como ‘la madre de todas las Trappist’. Fina y elegante, la ligera acidez se compensa con los aromas afrutados y los suaves matices del lúpulo. Es una cerveza compleja que lleva a cabo una segunda fermentación en el interior de la botella. Por ello se recomienda servir en primer lugar 3/4 de la misma, que se corresponde con la parte más azucarada, mientras el resto fermenta en la botella al aire durante unos minutos. Tras un par de sorbos, al vertirlo, se nota claramente cómo la mezcla se ha vuelto más amarga. Westmalle-Tripel
  4. Barbar (8º): Blond Special con una segunda fermentación en la botella. Es una cerveza que equilibra la miel con una alta fermentación: se elimina el sabor dulce en el paladar aunque los aromas a miel y florales reaparecen en el postgusto. Trago amplio, sabor suave y refinado, con toques de cítricos, regaliz, cilantro y jengibre. Slow beer servida en jarra que refuerza el ánimo.cerveza%20barbar
  5. Hoegaarden (4.9º): White, de trigo. El trigo aporta el color blanco, con reflejos dorados y la turbiedad característica del cereal – como muchas otras White está sin filtrar y se encuentran en suspensión partículas de levadura y lúpulo. Suave y equilibrada, destaca por su frescor y tonos cítricos de coriandro y naranja amarga. Para los belgas es considerada una cerveza digestiva, y se sirve con limón. Pero que ni esto último ni la graduación nos confundan: es una cerveza con cuerpo y mucho sabor.1_1278754830_hoegaarden

Por último, los dos especiales, que fueron elegidas por el azar sobre la interminable lista del Delirium Tremens:

  • Floris Chocolat (4.2º). En el país de la cerveza y el chocolate, esta White beer resulta sin duda una interesante combinación para probar – aunque personalmente no me convence del todo. El chocolate, más que un toque dulce, aporta un tono amargo además de un inconfundible postgusto.thumb_600
  • Duchesse de Bourgogne (6.2º). Cerveza Ale de fermentación mixta. De entrada destaca su color rojo rubí y los aromas afrutados procedentes de los meses de fermentación en barricas de roble. Fresca, poco amarga, sofisticada y con un postsabor que recuerda al vino.bottlelistduchess

Istanbul adventure

Segundo Council Meeting, empalmado con unos días extra de turismo por la bonita Estambul. Vacaciones de Semana Santa unido a una buena amiga dispuesta a abrir su casa y convertirse en la mejor guía del mundo mundial.

Qué decir de esos primeros días en Estambul. Hacia mucho tiempo que una ciudad no me sorprendía tanto como lo ha hecho el corazón de Eurasia, la ciudad de los dos continentes. Mezquitas y casco antiguo con una belleza inigualable, contrastan con una ciudad que lucha por la justicia, por la libertad y por librarse de la pesada carga política del pasado (a veces muy muy reciente). De Santa Sofía a Taksim, de los ferrys y las visitas a la parte asiática a los bazares. Del típico kebab (no sin sorprendentes cambios con respecto a lo que nos venden en España) a las hamburguesas húmedas, los mejillones a las 4 de la mañana tras salir de un pub o los suculentos desayunos en Besiktas. Lo mejor de todo, tener a alguien para contestar todas las preguntas sobre el país y la ciudad. La religión, gezi park, Erdoğan, los tés a todas horas, la comida turca…

De todo ello me quedo con una noche al lado del famoso puente, con una patata asada y a continuación en una pequeña terraza escondida. Con una cachimba turca y un té turco (por que sí, son distintos). Compartiendo ideas, diferencias culturales, arreglando el mundo y disfrutando de la noche de Estambul en su máximo esplendor.

Si el nivel ya estaba alto, justo entonces empezó el verdadero Council Meeting. Con todos los viejos conocidos con los que me iba a reencontrar, no necesitaba mucho más. Sin embargo el local group de Bogazici estaba dispuesto a darnos el mejor evento de la historia de ESTIEM. El hotelazo de 5 estrellas estuvo a la altura de las expectativas creadas por una rimbombante promoción. La organización muy muy por encima (muchos pensaban que ahí la cultura iba a tirar hacia abajo con altas dosis de caos e impuntualidad). Durante los coffee breaks hubo derroche de relaciones corporativas, con productos gratuitos e ilimitados de Nescafe, Redbull, Pepsi o Frigo, además de todas las chuches, fruta o bebidas del mundo. Y oh, qué decir de las fiestas en barcos, la cena de gala en un hotel si cabe más lujoso que el que nos alojaba o los autobuses que teníamos a nuestra disposición. Pero lo mejor de todo de nuevo, fue el ambiente ESTIEM. Todos detalles anteriores se convirtieron simplemente en el escenario perfecto para disfrutar de esos reencuentros, conocer a gente nueva, fortalecer esas bonitas relaciones en la distancia y completar el ocio y el play hard con intenso work hard. Tanto para la propia asociación, como crecimiento personal de nosotros como participantes.

Sin duda un viaje inolvidable, que aunque no sea el último que haga ni con ESTIEM ni con la universidad, sí que se ha convertido en el culmen a estos últimos meses y que siempre guardaré en mi memoria.

Síndrome de los veintitantos

Momento de inspiración

Le llaman la “crisis del primer cuarto de vida”.

Te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años atrás.
Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudios, etc…
Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para conversar un rato.
Las multitudes ya no son “tan divertidas”… incluso a veces te incomodan.
Y extrañas la comodidad del colegio, de los grupos, de sociabilizar con la misma gente de forma constante.