Night trains

Sad news confirm Deutsche Bahn is closing down the night connection bewtween Paris and Berlin.

I have tried myself night trains a few times already. My first experience happened back in 2010, during an interrail where I took a reaaaaally long journey from Prague to Düsseldorf, with a few hours stop at Berlin in the middle of the night (not a very straight line).The first reason to do so was budget, and I happily discovered that the experience was much better than I thought it would be. Then, past two summers I have simply preferred to take a bunk in the night train that makes it form Madrid to Lisbon. With similar prizes, it was just worthy for me to enjoy my way to the destination and be able to bring whatever I wanted with me, even if it takes 9 hours instead of 1 (plus whatever it is on the airport).

More recently, I have just watched the movie Before sunrise and the romantic and authentic experience of a night train trip has joinned to my perspective. Taking all that into account I truly believe we should do more to try to save night trains.

As far as my engineering studies take me, train transportation is the cheapest and one of the safest options you can take, but also the most ignored when considering different possibilities. If companies say they are not profitable enough, eventhough I generally believe in numbers, maybe their approach is not the right one. What about combining the transportation of people and goods for instance? If we just compare trains and buses, I don’t know why a night train which basically takes the same time than a bus to reach its destination, is even more comfortable, can take more people and is less fuel consuming and polluting, actually costs more. Bus companies have performed an awesome play offering an incredibly low-cost alternative and highlighting the Wi-Fi as its unique selling point. Together with a good PR strategy they are no longer an option in danger to disappear in the following years. Something similar should be done with trains, we shouldn’t just resign to loose such a great alternative.

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Holocausto en Berlín.

“Primero vinieron a por los comunistas, pero como yo no era comunista no dije nada. Después vinieron a por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era ni lo uno, ni lo otro. Después vinieron a por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y en ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí”.

Bertolt Brecht.

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Berlín subterráneo

“Si alguna de las personas que están aquí se siente agobiado que nos lo diga, por favor”. Tras escuchar al guía de Berliner Unterwelten, Ines Muller (Alsacia, 24 años), mira a su alrededor y susurra a su compañera de tour al oído: “Ahora que lo dicen, empiezo a agobiarme”. Hace frío, la construcción es de hormigón y hay un fuerte olor a humedad. El tour 1bajo la estación de Gesundbrunnen, va a transcurrir en el subsuelo; por un laberinto de pasadizos y estancias sin ventanas. Las paredes y el suelo están llenos de indicaciones: “Cuidado”, “Salida por aquí”, “Peligro”. Los 15 turistas que hoy visitan la instalación, y entre los que se encuentra Inés, han sido advertidos de que, haga la temperatura que haga en el exterior, han de venir abrigados. Y ahora también saben que, bajo tierra, pueden experimentar cierta sensación declaustrofobia; cada tres minutos pasa un tren sobre sus cabezas, y la estancia vibra.

 

Este circuito, ‘Mundos en tinieblas’, es una de las muchas propuestas que organiza la asociación en el subsuelo berlinés. En cada estancia se va a explicar su uso durante la II Guerra Mundial y la posguerra; en algunas salas hay vitrinas donde se exponen máscaras de gas, artilugios de la guerra, libros, sellos y cartas. La instalación de Gesundbrunnen fue la primera en la que Berliner Unterwelten -con 450 miembros y casi 90 guías- empezó a enseñar. Fue en 1999; desde entonces buscan encontrar y usar como museo nuevos lugares secretos bajo el suelo de Berlín. Refugios, búnkeres, torres de defensa antiaérea… Transcurrido 13 años, en 2012 acompañaron por las entrañas de la ciudad a 280.000 visitantes. “Berlín tiene un grandísimo mundo subterráneo”, cuenta Silvia Brito Morales, historiadora y encargada de la parte didáctica. “Hay muchísimo patrimonio de la II Guerra Mundial por explorar, y está bajo tierra”. Esta fue la reflexión que dio origen al trabajo de Berliner Unterwelten. Uno de los fundadores estaba fascinado por las catacumbas de París. “Estaba seguro de que bajo Berlín había refugios, búnkeres… Un patrimonio desconocido”, cuenta Silvia. Y no se equivocaba.

 

Artículo completo aquí.

Barrio berlinés de Wedding

La primera cosa que se aprende sobre el barrio de Wedding de Berlín es que se pronuncia con ‘Vfee’ y no ‘Güe’. La segunda es que, con una tasa muy alta de desempleo, mucho inmigrante y vida barata, tiene muchas papeletas para entrar, como Kreuzberg o Neukolnh, en un proceso de aburguesamiento: Primero vienen jóvenes con poco poder adquisitivo que dan vida al barrio, lo que hace que otros con más dinero y dipuestos a pagar más por el alquiler quieran mudarse a la zona, lo que a su vez desplaza a la población previa, que no puede costearse la subida de las rentas. Sin embargo, se cumplan o no estas predicciones, lo cierto es que, hoy en día, la vida nocturna y cultural del barrio tampoco es que sea la bomba, por lo que a sus sitios más interesantes se les llama de broma los oasis de Wedding.

Schraders

Situado en la confluencia de las calles Amsterdamer y Malplaquet, esta cafetería/restaurante/hamburguesería, Schraders, entró en 2003 en la selección de mejor bar germano de la edición local de Playboy. Con la cocina abierta prácticamente todo el día, la hamburguesa Vikinga es la estrella tanto por lo llamativo de su nombre como por su sabor. También hacen cócteles, que por su precio son claramente indicados para los aburguesadores.

El Museo Antibélico

Fundado en 1926 por el pacifista Ernst Friedrich, conocido por su libro de fotografías de la Primera Guerra Mundial ‘Krieg dem Kriege’ (Guerra a la Guerra), el Museo Antibélico fue un importante centro cultural hasta que en 1933 las camisas pardas de la SA lo destruyeron. Friedreich fue detenido y emigró a Bélgica. Acabó establecido en Francia, donde fundó una Isla de la Paz, un lugar de encuentro entre jóvenes alemanes y franceses.

Su nieto, Tommy Spree, refundó el museo a principios de los 80 en el número 21 de la Brüsseler Straße como reacción al despliegue por parte de la OTAN de misiles nucleares en la República Federal Alemana. Consta de una sola sala, donde puede verse una colección permanente de fotos, documentos y objetos de las dos Guerras Mundiales, un refugio antiaéreo y un mapa mundial que informa sobre las crisis actuales, entre otros objetos. Desde 1998 el piso de arriba del bajo que alberga el museo se ha

Klein Zaches

Klein Zaches es una cervecería artesana medio escondida, para llegar a ella hace falta que alguien te guíe o recorrerte el patio del edificio número 43 de la calle Antwerpener hasta encontrar la pequeña bajada que lleva al espacioso subterráneo donde está ubicada. Hay muebles de madera muy simples, buena cerveza artesana, flammkuchen, juegos de mesa y libros y una decoración a base de dibujos de diablillos y otros seres fantásticos por las paredes, ya que el bar coge su nombre de un libro de hadas de E. T. A. Hoffmann.

Jatz Jazz Bar

Aunque por su nombre pueda parecer que este local de la calle Gottschedt va a estar lleno de gente mayor fumando en pipa mientras disfruta a Coltrane, los precios populares de Jatz Jazz Bar atraen a la parte más joven de Wedding, que acude a disfrutar de los cócteles a mitad de precio de lunes a miércoles más que el eventual hilo sonoro de jazz. Como buen bar alemán está lleno de sillones y butacas e incluso tiene un futbolín por si echas de menos jugar unas partidas.

Información viajera sacada de aquí.

Berlín desde una ventanilla

En Berlín, cualquier bus o tranvía puede ser una buena opción para disfrutar del paisaje urbano (y sin tener que pagar los 15 euros que vale el recorrido turístico). En la capital federal alemana, los autobuses que recorren las líneas 100 y 200 suelen ser de dos plantas. En el piso superior de un vehículo del primer recorrido -pionero en unir el oeste y su gran estación, Zoologischer Garten, con el este y su centro,Alexander Platz– el punto de inicio y destino es el mismo, pero recorriendo el coqueto barrio de Prenzlauer Berg y la zona de las embajadas.

El propio sistema de transporte de Berlín invita a pararse siempre que a uno le dé la gana: un billete sencillo de 2,40 euros dura dos horas y permite coger cualquier tipo de transporte público siempre que no se vuelva a la parada de inicio ni se hagan recorridos circulares. Esto permite a un hipotético viajero de la línea 100 apearse, fotografiarse con la Columna Victoria y volver a coger el bus, repitiendo la operación en la Cámara Baja alemana, la Catedral y la Isla de los Museos, pudiendo quedarle todavía tiempo para coger un S-Banh, un tipo de tren elevado que recorre el área metropolitana de la ciudad, o un tranvía, y continuar con la visita.

Entre las líneas de S-Banh siempre está bien recorrerse la circular (41 o 42, según el sentido), un trayecto que configura la almendra central de Berlín y permite echarle una visual elevada a los zonas de los barrios como CharlottenburgMoabitWedding,Prenzlauer BergFriedrichshain o Kreuzberg; o la S7, que atraviesa el núcleo de la ciudad y que por el oeste llega hasta Potsdam, donde se celebró la más famosa conferencia entre los victoriosos aliados de la 2ª Guerra Mundial.

En el caso del tranvía es bueno dejarse llevar, pero una línea que atraviesa una zona de gran interés es la M10, que desde Waschuer Straße, una de las estaciones más cercanas al tramo más largo que se conserva del muro, recorre el norte del centro de la ciudad y desemboca en la Invaliden Straße, donde al visitante avispado le espera uno de los museos más interesantes y menos conocidos de Berlín, el Museum für Naturkunde, con reproducciones a tamaño natural de esqueletos de dinosaurios mucho más altos que un autobús de dos pisos. Pero eso ya es otra historia…

Fuente: elviajero.elpais.com

Lugares chic de Alemania

He encontrado este artículo con interesantísimos lugares que curiosear en Alemania. Yo me quedo con los que recomienda en Berlín y Munich, nuestras dos ciudades seleccionadas para este verano. Aquí dejo un resumen de mis favoritos.

1. El diálogo del arte: Museo Haus der Kunst (Munich). Se inauguró en 1937 como un museo enorme para hacer propaganda del arte alemán y del Tercer Reich, pero luego fue evolucionando como espacio para el arte contemporáneo. Las exposiciones expuestas son estimulantes y provocadoras.

2. Burger de Ville (Berlín). Una zona de obras en el centro de Berlín se ha acabado convirtiendo en un lugar de culto para los aficionados a las hamburguesas. El «establecimiento» no es otro que una caravana creada especialmente para dicho uso, en la que sirven carne orgánica de buey Black Angus.

3. Das Stue (Berlín). Es el hotel más moderno de la ciudad, y acumula gran cantidad de anécdotas y coincidencias. Años atrás fue la embajada danesa, obra del arquitecto Emil Schaudt, de la cual tomó prestado el nombre «cuarto de estar». La reconversión a hotel fue llevada a cabo por Axthelm Architects, la decoración del interior por la española Patricia Urquiola y el arte culinario se dejó en manos del catalán Paco Pérez.

4. Tautes Heim (Berlín). Es una casa de huéspedes restaurada minuciosamente con mobiliario de los años 30, en un complejo residencial ideado por el urbanista Bruno Taut (1880-1939). Una alternativa a los hoteles impersonales.

Berlín for free.

Me encanta cuando tengo un viaje en mente y aparece delante de mí un artículo con consejos y sitios chulos para visitar.

En este que he encontrado hoy parece que no dicen demasiado, pero las 15 recomendaciones que hacen me parecen muy completas y sobre todo asequibles (prácticamente todas gratuitas, como ya he dicho).

Berlín es una de las capitales europeas que me falta por tachar del mapa, así que espero poder ir el próximo verano y tener la oportunidad de poner en práctica todas las visitas imprescindibles que estoy marcándome.