Cagadas arquitectónicas

Hace dos meses, un grupo de periodistas se reunió en un café de la City londinense. En una acera, frente a Fenchurch Street, dejaron una sartén con un huevo y esperaron a que se friera. Era una apuesta ganadora. Estaban junto a una fachada ideada por el uruguayo Rafael Viñoly que, días antes, había reflejado los rayos solares que deformaron la carrocería de un coche aparcado. El arquitecto y la empresa constructora admitieron el error sin llegar a aclararlo. Afincado en Nueva York, el autor del flamante aeropuerto Carrasco de Montevideo se excusó en la burocracia de subconsultoras que rige la construcción británica. Sin embargo, no era la primera vez que tenía problemas. En Las Vegas, su hotel Vdara solucionó otro exceso de calentamiento con una capa antirreflectante. Y el arquitecto, apelando al cambio climático.

Con todas estas anécdotas graciosas de los mejores arquitectos contemporáneos… ¿de verdad un arquitecto puede mirarme a los ojos y decirme que está en contra de la nueva ley de firma de proyectos?