Bicampeones del mundo

Hace ocho años, cuando NADIE seguía el balonmano en este país y yo me entretenía practicándolo, viví en directo el primer campeonato importante que ganaba una selección española. No era fútbol ni baloncesto, era BALONMANO.

Es un deporte minoritario y muy marginado por los medios, pero sin embargo hoy han firmado una victoria histórica, colocando una segunda estrella en nuestra camiseta. Ha sido un torneo espectacular, donde las ciudades de Madrid, Zaragoza y Barcelona han disfrutado de balonmano en estado puro. Éramos candidatos para estar arriba, pero tampoco eramos favoritos para repetir título. Pero todo ha sido sorprendentemente fácil. A excepción del partido contra Croacia, el resto de victorias han sido muy claras y sin sufrimiento. Cuánto más fácil ganábamos, más miedo daba el momento de la derrota y tener que enfrentarse a la despedida de nuestro mundial, pero no hemos dejado ni un hueco para que ese momento llegase. Ni Alemania, que eliminó a la favorita Francia, ni la todopoderosa  Dinamarca consiguieron plantearnos un final de partido agónico. Especialmente en la final, donde no hubo ni la más mínima alternativa.

Es una fiesta del balonmano, una enorme despedida para el que durante muchísimos años fue mi ídolo deportivo: Alberto Entrerríos. Un día inolvidable.

Entrerrios