El España-Dinamarca de cuartos de final de ayer fue uno de los mejores partidos de balonmano que he visto en mi vida. Años luz de la apoteósica final del 2013 en la que a España le salía todo y Dinamarca era un fantasma de sí misma. Ayer ningún equipo se fue por más de 3 goles. Hubo pocos fallos. Mucha defensa, aunque paradójicamente poca portería. Daba la impresión de que Dinamarca encontraba el gol con más facilidad, y a España le tocaba trabajarlo más. Todo espectáculo, precisión, estrategia. Cuando Larsen empató a falta de apenas 20 segundos, todo parecía señalar la prórroga. Pero tirando de jugada ensayada, España movió hasta agotar la posesión, y en el 29’59» Cañellas soltó el brazo desde 9 metros para poner el 24-25 y meternos en semifinales.
Además de ser un héroe sobre la pista, es un crack fuera de ella. En el panorama futbolístico de hombres de paja incapaces de formular una frase subordinada con sentido al que nos someten los medios de comunicación, sorprende ver a un deportista con la cabeza bien amueblada. Dando caña al sistema y describiendo con la mayor claridad que he escuchado en mucho tiempo la situación de nuestro balonmano.
Disfrutad de esta entrevista para el ABC.
