Seis años después de que España se proclamase campeona del mundo de balonmano, uno de los dos clubes más importantes, aún con una plantilla super competitiva en Europa, desaparece ante la imposibilidad de encontrar patrocinador. Es como si de un día para otro el Real Madrid desapareciese y dejase «solo» al Barcelona en la lucha por el título.
Hace dos años, el mítico Ciudad Real se vio obligado a mudarse a Madrid por ese mismo problema, y pidió al Atleti que les acogiese recuperando la sección de balonmano que años atrás había cosechado gran cantidad de títulos. Una putada para los aficionados, pero parecía que estar en la capital les permitiría estabilizarse a largo plazo, llegar a patrocinadores más fuertes y contar con el apoyo de las instituciones. Error.
Es una vergüenza ver cómo en este país parece sólo haber dinero para el fútbol. Habrá crisis y todo lo que se quiera, pero es tristísimo ver como millones de euros se mueven cada día en el fútbol, y en balonmano no son capaces de reunir un par de ellos para sacar adelante a un club que, como he dicho antes, es el Real Madrid del balonmano: compitiendo mano a mano con el Barcelona cada año por hacerse con la Asobal y la Copa del Rey; habitual en las Final Four de la Liga de Campeones y con un palmarés de quitar el hipo.
Son varios los campeones del mundo, y otros jugadores extranjeros de renombre, los que se han quedado sin equipo. Europa se los está rifando.