Qué dificil es mantener el éxito en una empresa que crece.
Se pasa de la motivación e ilusión características del que empieza en algo, a la presión por obtener resultados. De las enormes celebraciones tras alcanzar el objetivo más insignificante a la exigencia e insatisfacción. De ofrecerse voluntario a llevar a cabo una tarea porque, al fin y al cabo, no hay nadie más para hacerlo, a que lo haga otro, que para eso hemos crecido y hay que delegar. De la claridad y engranaje de un pequeño equipo y un único lider, a los problemas de comunicación y la aparición de grupitos y personalidades no homogéneas. De la dedicación total y apasionada a cada nueva persona que entra, para formarla en las ideas y valores de la empresa, a la dificultad de hacerles llegar cómo somos y por qué.
Qué importante es saber crecer y hacerlo de forma sostenible.