We should all be feminists

 

– Are you I worried that men would be intimidated by you?

– It is exactly the man I would have no interest.

I feel you. I have been there thousands of times, and precisely asked that question. My intelligent feminist side sometimes can’t help falling for the basic cultural instinct of perceiving my purpose in life as finding a man, getting married and laboring children. And I have noticed that in the country I leave, the way my brain works and my personality (sometimes marked by «masculine» adjectives such as rational, harsh or direct) might be an obstacle for that goal.

This is why I smiled so sincerely listening to the answer Chimamanda Ngozi gave to her friend, because even though I had never phrased it like that, her answer is so right for me as well! It makes no sense to polish my girly-personality in order to pretend to be someone I am not. That would never ever last. Maybe I am the one cherry picking here. And it might take me some time to find the right guy for me. For sure he must be smart, not intimidated by the true-me at all and have a couple more aesthetic attributes on my wish-list 🙂

El Plan Infinito

Minientrada

En el ghetto experimenté la desazón de ser diferente, no me integraba, deseaba ser como los otros, diluirme en la multitud, volverme invisible y así moverme tranquilo por las calles o jugar en el patio de la escuela, libre de las pandillas de muchachos morenos que descargaban en mí las agresiones que ellos mismos recibían de los blancos apenas asomaban las narices fuera de su barrio.

El Plan Infinito, Isable ALLENDE

HR in the future organizations

I have just been listening to this podcast from Jacob Morgan interviewing Pat Wadors, Senior Vice President of Global Talent Organization at LinkedIn.

While I totally recommend this one (tho it is a little bit long, is tremendously interesting), I want to highlight a couple of thoughts and ideas.

  1. HR is changing from hiring/firing people + negotiating benefits to a wider and more flexible concept. HR now is about treating employees BEAUTIFULLY. Not just «good» or «fair»: beautifully. This is  influencing leaders and help people to achieve their aspiration. It is also about guaranteeing the alignment of the company’s values and making things happen in the daily culture.
  2. The vision of HR is to inspire people to change the world: your team, the employees working for the company (and candidates too), the customers, etc.
  3. The mission of HR is to enable high performance healthy company scale. The health status is reached by creating a fun atmosphere of inclusion, where the employee feels recognized and wants to be engaged.
  4. We are in a talented world. Every company wants the top people working for them, so they have to first attract them and then retain them. The only way to do it is to come honest to the candidates/employees: to offer the right things for their career and to be able to keep those promises in the future. However HR can not always control every single detail, so the company needs to be prepared and have a plan for unexpected situations where the employee might eventually leave.
  5. The key tools to retain people are empowerment and accountability.
  6. Everyone deserves a great leader, and HR has the perspective and tools to get closer to that ideal situation.

Blasfemias y leyes con trampa

El ataque terrorista a Charlie Hebdo sigue trayendo cola. Más allá del miedo y la indignación iniciales, las marchas solidarias y la defensa de la libertad de expresión, se está aprovechando el tirón para analizar con lupa el islam y la inmigración de musulmanes a países donde la religión mayoritaria es otra.

La lectura de este artículo del New York Times me ha traído a la memoria un debate donde un estudiante musulmán de Egipto nos hablaba a algunos cristianos, varios ateos y aún más agnósticos. En un ambiente multicultural y respetuoso, como grupo nos esforzamos por hacer un ejercicio de escucha y comprensión, aprovechando la oportunidad de que por una vez fuese alguien de mi misma edad y verdaderamente religioso quien explicase desde las costumbres más tradicionales de su día a día hasta algunos de los puntos más conflictivos. Reconozco que esta peculiar sesión me sorprendió gratamente, y me enseñó muchas cosas sobre el islam que no sabía.

A continuación se dio paso a una parte de debate algo más tensa. Hablamos sobre la abierta discriminación a las mujeres, el conflicto que supone que las leyes sociales estén sacadas directamente de la religión y los peligroso que se vuelve cuando son aplicadas en un país donde el castigo es un delito (por poner un ejemplo suave, una mujer islámica que es castigada físicamente por su familia cuando al vivir en Europa decide no vestir con las ropas tradicionales de su país y cubrir su rostro). Entramos entonces en el terreno de las arenas movedizas que suponen las distintas escuelas que se dedican a la interpretación del Corán. Algunas más conservadoras, otras más liberales, pero todas capaces de levantar sus propias normas. Algunas son comunes en todo el islam, pero me sorprendió descubrir que la mayoría de las que se aplican en el día a día dependen de la escuela que sigas. Habitualmente te inscribes en una al nacer (o lo hacen tus padres por ti), y una vez dentro esas normas regirán prácticamente el resto de tu vida, tanto religiosa como social, ya que está muy mal visto cambiar de escuela. No llegamos a tocar abiertamente la yihad – en agradecimiento a la sinceridad de las respuestas de nuestro amigo, no nos pareció adecuado-, aunque no titubeó al decirnos que con todo lo que su religión le había enseñado el consideraba que en general Europa vivía en pecado y necesitaba ser ayudada y mostrada el camino correcto para vivir en paz. Y entre risas añadió que nosotros también, aunque fuésemos ‘buena gente’.

Es curioso como a pesar de que hoy en día, con nuestra visión de libertad, algunas de las acciones derivadas del islam nos parecen auténticas barbaridades, hasta hace realmente poco el cristianismo era más de lo mismo: única religión verdadera, abierta discriminación a las mujeres, castigos físicos (los que por ejemplo recibía una generación anterior por monjas o curas en los colegios día a día). Hay que ir un poco más atrás para encontrar casos de violencia más brutal, situando la Inquisición en la cúspide, o la evangelización de un continente al completo. Se podría decir por tanto que la única diferencia es que en Europa hemos tenido la surte de desligar la religión de la justicia (en España un poco más tarde, que hasta hace 40 años había censura estrechamente vigilada por la Iglesia y arrestos a dedo), y luego la evolución ha seguido en la línea de desligar la religión de la cultura y convertir las sociedades en aconfesionales.

La lógica dice que este paso llegará también en el islam, a medida que el nivel de vida y la seguridad social vayan mejorando. Mientras oriente medio siga en continuo conflicto, tanto interno como externo con las grandes voces mundiales que intentan someterlos y hacerles bailar al son de sus intereses, seguirán apareciendo los extremismos y las interpretaciones más radicales tendrán grandes masas de adeptos.

Mientras se va produciendo ese cambio interno, que en muchos sitios ya ha llegado, es nuestra elección asumir un rol conciliador o castigador. Al final serán Mr. Obama or Ms. Merkel los que marquen la nueva ley, pero somos nosotros los que mañana nos cruzaremos con un musulmán en el metro y elegiremos entre una mirada de odio o una sonrisa. Entre un gesto amable o un insulto. Entre una iniciativa solidaria o la incitación al odio.

Personalmente no traigo ninguna solución, aunque sí un grito de respeto y cordura.

Día de luto para el seriófilo español

Seriesly se ha rendido ante las amenazas del gobierno español, encumbradas por la Ley de Propiedad Intelectual. Al menos temporalmente, ha tomado la decisión de eliminar todos los enlaces en gratuitos hasta nuevo aviso. Es decir, hasta que encuentre la forma de esquivar esta nueva ley o hasta que pierda irremediablemente usuarios que no encuentren suficientemente interesante la insatisfactoria versión de red social que ha adoptado y deje de ser rentable su mantenimiento.

En triste ver la cantidad de fracasos del gobierno en sus responsabilidades, y compararla con la persecución maniática hacia los contenidos multimedia de internet. La visión de que es posible capar la libertad en internet es retrógrada y no beneficia absolutamente a nadie. Dudo que autores, distribuidoras o en general los poseedores de esa propiedad intelectual experimenten incrementos de ventas, como mucho saldrán perjudicados por una caída temporal de popularidad de sus contenidos en las redes sociales (una de las principales fuentes de tráfico de las plataformas legales y de pago era la propia seriesly). Conseguirán una vez más molestar a los usuarios, obligarles a dar una vuelta de tuerca y buscar un nuevo paraíso de series. En vez de penalizar y castigar, quizás se debería buscar la manera de ayudar a lo que ellos llaman propiedad intelectual (todo lo contrario a lo que hicieron hace unos años subiendo los impuestos sobre la cultura) o promover una plataforma legal que llene este hueco, tal y como se está pidiendo a gritos por internet.

Mientras esperamos al siguiente movimiento de seriesly, he aquí una lista de alternativas:

  • Solarmovie, para películas en VO con alta calidad
  • Watchseries, para series en VO
  • Series21, para series españolas y las internacionales más populares
  • SeriesDanko, para series, películas y programas de televisión en general (sí, son los míticos que subtitulan al castellano en cuestión de horas).
  • Sintonizzate, con un catálogo ligeramente inferior, pero entre las más populares para series y películas.
  • Seriesid y peliculasid, similar en cuanto a rapidez de disponibilidad de estrenos y series, destaca por un punto extra de calidad de imagen y subtítulos.
  • Cuevana, página SÓLO de streaming. También funciona tipo red social, con contenidos y críticas además de los propios enlaces.

Existen también opciones de pago (Yomvi, Wuakitv, Nubeox, Filmin) así como páginas web de las televisiones oficiales que permiten visualizar los contenidos que ellas mismas emiten tanto en directo como en diferido. La pega de estas alternativas (más allá de la propia reticencia de algunos usuarios al pago) es que funcionan bajo demanda, es decir, en su catálogo resulta muy difícil encontrar las producciones menos comerciales. Además, en el caso de la series, suelen ofrecer un número limitado de temporadas o capítulos, imposibilitando la adicción favorita de los seriófilos: engancharse a una nueva serie con varias temporadas a sus espaldas visualizándola desde el principio.

A pesar del pain in the ass, sobreviviremos.

Mi país inventado

En Estados Unidos la Constitución garantiza el derecho a buscar la felicidad, lo cual sería una presunción bochornosa en cualquier otro sitio. Este pueblo también cree tener derecho a estar siempre entretenido y si cualquiera de estos derechos le falla se siente frustrado. El resto del mundo en cambio, cuenta con que la vida es por lo general dura y aburrida, de modo que celebra mucho los chispazos de alegría y las diversiones, por modestas que sean, cuando éstas se presentan.

 
Mi país inventado, Isabel Allende.
 
 
Derecho a la felicidad y al entretenimiento; no sé si el concepto me produce risa o envidia. Que este sea un derecho, de entrada da a entender que se trata de una sociedad desarrollada, con un alto nivel económico, cuyas necesidades básicas están perfectamente cubiertas y el punto de mira se ha trasladado al siguiente escalón de la pirámide.
 
 
Aunque no llegue a aparecer en nuestra constitución, el consumismo americano se ha extendido inevitablemente por Europa, y cada vez nos creemos con más derecho al ocio y al entretenimiento. ¿Existe de verdad ese salto con respecto a la sociedad americana donde celebramos los buenos momentos en vez de exigirlos? Quiero pensar que sí, y que el consumismo que nos afecta aún no se ha convertido en algo crónico. Me alivia observar conductas en las cuales la historia y la cultura han calado hondo, y hay resquicios de felicidad que no han sido invadidos por el poder y el dólar: tardes al sol con los amigos, desconectar en el pueblo perdido en medio de la nada en los veranos, disfrutar del arte y la belleza del paisaje. También es un consuelo observar que, frente al consumismo predominante, en ocasiones se despierta una actitud crítica que lucha por devolver el valor a las personas y a los momentos, y quitárselo a las cosas. Aún se enciende alguna alarma ante los gastos innecesarios y el derroche, y se ensalza el sentido común, la sostenibilidad, el saber conformarse (que nada tiene que ver con el ‘conformismo’,      que ha adquirido últimamente un significado de lo más periorativo).
 
 
Los derechos que promulga la constitución americana son muy bonitos y nobles cuando las cosas van bien. Pero si nos acostumbramos a aferrarnos a ellos como sinónimo de felicidad corremos el riesgo de volvernos totalmente desdichados cuando el entretenimiento se eclipse debido a momentos de vacas flacas, y perder de vista el sentido del día a día, tanto propio como ajeno.
 

¿La bici es popular?

Dicen que por fin España se está empezando a acercar a Europa en el uso de la bici por ciudad. Son muchos sus atractivos: hacer deporte sin pagar un gimnasio, es ecológico y sostenible, te ahorras un transporte público cada vez menos subvencionado y ahora hasta es cool. Y si comparas el clima de España con los vecinos Europeos más ciclistas, Holanda, Suecia o Alemania; que se pasan cubiertos de nieve y lluvia medio año, tiene más sentido que aquí usásemos la bici como uno de los medios de transporte más importantes dentro de la ciudad.

En el último año, y por primera vez, las ventas de bicis han superado a las de coches. 780.000 a 700.000. Yo personalmente me he sentido tentada, pero al final me he echado atrás porque Madrid no me parece una ciudad preparada ni muchísimo menos para ello. Ya no es sólo que los carriles bicis sean escasos y con un diseño catastrófico (el que cruza Serrano atraviesa un «valle» por cada entrada a una cochera, y no son pocas), sino la nula cultura ciclista que hay entre los conductores. Así como en otros países están acostumbrados a tener vehículos de dos ruedas a su alrededor, en España es hasta peligroso ir en moto porque los conductores no las ven. Y no hablemos de los autobuses de la EMT o los taxis de Madrid, que piensan que la ciudad e suya y se le cruzan de forma suicida a cualquier coche. Porque ante la ausencia de carriles bici, la sugerencia es que usemos en carril bus… pero no sé yo que da más miedo.

Ojalá el cambio de costumbres entre los ciudadanos, convenza de una vez a los políticos de que es necesario dotar a las calles principales de carriles bici. Personalmente uno que atravesase la Castellana me vendría la mar de bien.

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