Feliz 2013

Pasa un año más, y aunque no queramos el entorno nos invita a valorar como ha sido el 2012 que nos deja y a hacer peticiones al recién estrenado 2013.

No es fácil ser objetiva con los juicios en los tiempos que corren. Si miro a mi alrededor puedo considerarme afortunada, pues de momento parece que ninguno de los mazazos de la crisis nos ha dado de lleno ni a mí ni a mi familia. Socialmente han sido tiempos difíciles, y ni si quiera la dichosa eurocopa o los Juegos Olímpicos de Londres han conseguido que se nos vaya de la cabeza que, hoy por hoy, da asco vivir en España. Escándalos políticos, leyes injustas, bancos malos, incultura y deshumanización… Mientras yo disfruto de los últimos años de la carrera, con una humilde cuenta corriente en la que mis padres siguen ingresándome cada mes algo más de lo que necesito para vivir en Madrid, cada vez me voy concienciando más de la necesidad de acabar esto cuanto antes y salir fuera a abrirme camino. Al principio empezó como un juego, pero cada vez estoy más convencida de que si quiero oportunidades acordes con el esfuerzo de los últimos cuatro años voy a tener que subirme a un avión con maleta en mano y sin billete de vuelta.

Por tanto al 2013 le pido, en primer lugar, que me quede como estoy. Yo prometo aportar el mismo trabajo y esfuerzo, y a cambio espero obtener un año sin demasiados sobresaltos económicos y si no es mucho pedir algún que otro viajecito, que para mí son la salsa de la vida.