Iphones, cual gatos.

Sinceramente, me sorprende lo mucho que ha tardado en llegar el invento, así como que nadie hasta ahora haya tenido la feliz idea de patentarlo.

Se trata de un sistema compuesto por un sensor, encargado de detectar cuando el iphone está en caída libre, y de un rotor, que lo hace girar en el aire para evitar que caiga mal y se rompa la pantalla. Cuando estaba en primero de carrera, el profesor de prácticas de física nos dijo que si alguna vez nos hacíamos de oro por algún invento, iba a ser por algo original que se nos ocurriese con herramientas no mucho más evolucionadas que lo que se aprende en el cole o en los primeros cursos de ingeniería. Que de poco más nos iban a servir las asignaturas enrevesadas de los últimos cursos, a parte de callejones oscuros y tenebrosos de investigación. Este iphone-gato, diseñado para caer siempre de pie, es prueba de ello.