He caído en la tentación de empezar a ver «la serie favorita de Obama», y tras ver el capítulo piloto tengo tres cosas que decir:
- Me inquieta la forma de la que los yankis hablan de su propia guerra de Irak.
- La protagonista me recuerda irremediablemente al personaje de Olive en Fringe: mujer en un mundo de hombres, se deja llevar por la intuición en el trabajo, está medicada y es emocionalmente inestable…
- Tiene gancho.