Respuesta ante el sexismo

Y así es como se protesta ante una campaña sexista: con un punto de humor y otro de cinismo. La mayor desgracia de todas es que estamos tan acostumbrados a ver ese toque machista en la televisión que ya nos hemos vuelto inmunes y pasa hasta desapercibido.

Bravo por aquellos dependientes y clientes que atendieron comprensivamente a la queja de la campaña. Curioso aquellos otros que decidieron llamar a la policía (aún no me queda claro si eran transeúntes escandalizados por cruzarse por la calle con aquello que ven cada día el televisión, o responsables de tienda preocupados por el impacto en sus ventas).

Se agradece el comunicado de Multiópticas pidiendo perdón por la «malinterpretación del anuncio»… aunque no cuela. Malinterpretación ninguna, el anuncio y su intención están más que claras. Lo que no se imaginaban era que Yolanda Dominguez fuese a hacer una contra-campaña como esta, y que tuviese una repercusión casi mayor que el original.

1984

En un mundo en el que todos trabajaran pocas horas, tuvieran bastante que comer, vivieran en casas cómodas e higiénicas, con cuarto de baño, calefacción y refrigeración, y poseyera cada uno un auto o quizás un aeroplano, habría desaparecido la forma más obvia e hiriente de desigualdad. Si la riqueza llegaba a generalizarse, no serviría para distinguir a nadie. Sin duda, era posibe imaginarse una sociedad en que la riqueza, en el sentido de posesiones y lujos personales, fuera equitativamente distruibuida mientras que el poder siguiera en manos de una minoría, de una pequeña casta privilegiada. Pero, en la práctica, semejante sociedad no podría conservarse estable, porque si todos disfrutasen por igual del lujo y del ocio, a gran masa de seres humanos, a quien la pobreza suele imbecilizar, aprenderían muchas cosas y empezarían a pensar por sí mismos; y si empezaran a reflexionar, se darían cuenta más pronto o más tarde que la minoría privilegiada no tenía derecho alguno a imponerse a los demás y acabarían barriéndoles. A la larga, una sociedad jerárquica sólo sería posible basándose en la pobreza y en la ignorancia.

 

1984, George Orwell.