Justicia para el Plan Antiguo

Gran forma de inaugurar mi etapa como ingeniera.

Un día después de defender el PFC, el gobierno anuncia que pondrá fin al vacío legal de los ingenieros y del resto de diplomados en Europa por el cual se nos relegaba a la categoría de Bachelor, ignorando los 5 años de dedicación que deben equipararse (y por fin lo van a hacer) a Bachelor+Master.

Por fin un poco de cordura. ¡Aleluya!

Awwww so cute!

Motor de combustión interna alternativo, de 12 cilindros en V.

Obra de arte de ingeniería llevada a cabo por un jubilado gallego, que dice ser el motor más pequeño del mundo. Al final se demuestra como la cosa gira… aunque con un motorcillo eléctrico acoplado. Ahora me pica la curiosidad de saber si después de todo el misterio que montan las casas alrededor, y de la cantidad de veces que me han dicho en clase o dificilísimo que es construir un bicho de esos desde cero, funcionaría con un combustible real.

Habilidades transversales.

Una de las habilidades transversales que por fortuna o por desgracia incorporamos todos los ingenieros made in UPM es la habilidad de tratar con superiores que abusan de su poder. No son mayoría, tampoco vamos a exagerar, pero ningún ingeniero se titula sin haber sufrido a alguno de estos energúmenos.

Yo hasta ahora he pasado por dos. La primera me impactó de lleno en mi primera convocatoria de primer curso, cuando aún era una ingenua aspirante a mantener su impecable media de bachiller en una ingeniería. No sé en que momento me crucé en el camino de una profesora que decidió odiarme hasta el punto de corregir mi examen dos veces de forma que pudiera bajarme un punto de cada ejercicio hasta llegar al 4 (en la revisión comprobé como las notas de cada apartado estaban tachadas y al lado aparecía una inferior). Confieso que salí del bache y aprendí la lección.

La segunda, muy recientemente, la ha protagonizado un profesor en su último año de docencia (su asignatura se extingue con el cambio de plan). Su forma de llamar la atención ha sido suspender a un 80% de los alumnos unas ridículas prácticas con aportación nula a la nota salvo APTO/NO-APTO. A su juicio, ha habido al menos una entrega de cada uno de nosotros insatisfactoria, con lo cual nos citó de un día para otro para recuperarlas o suspender. Con la mala suerte de que la fecha de recuperación coincidía con mi viaje a Estocolmo. Durante las 24 horas que este personaje no se dignaba a atenderme personalmente ni responder mis emails me derrumbé pensando que se iba a cargar mi viaje, tras comprobar el desproporcionado coste que supondría un cambio de vuelos. Tras muchos ruegos, lloros, justificaciones en papel y asalto tras el almuerzo conseguí que me permitiera realizar la dichosa recuperación un día antes de irme.

Aunque lo he pasado mal, ha sido un tierno recordatorio de que en estas situaciones somos marionetas en manos de profesores con ganas de jugar y entretenerse. Pero enfrentarnos a estas situaciones, por muy impotentes y cabreados que nos haga sentir, aporta más de lo que pensamos. Nadie nos asegura que en unos años no nos vayamos a encontrar con un jefe cabrón y que nuestra mejor estrategia se reduzca a no despertar a la bestia y hacerle la pelota.