Start-ups de agricultura

La agricultura es el gran sector olvidado por el mundo de la innovación y el emprendimiento. ¿Por qué iba a ser el centro de las miradas si la tendencia es importar todos los alimentos necesarios y abandoner los cultivos en España? Económicamente, es más barato producer en Sudamérica, Asia o África, añadirle unos cuantos conservantes, luego traerlo en barco y justo antes de colocarlos en la exposición bañarles en un líquido brillante y apetitoso.

No dudo de que los numerous cuadren major con esta opción, pero las consecuencias son terribles:

  • Pérdida de calidad. ¿Quién recuerda a qué sabe el tomate? ¿Desde cuándo preferimos la perfección en forma de una fresa a su sabor? Pagamos menos, sí, pero a costa de qué
  • Pérdida de variedad. La guerra de precios de los productos que vemos en la mayoría de los supermercados se ha cargado a las distintas variedades locales de frutas, verduras y cereales. Por culpa de las semillas baratas, genéricas y sin sustancia se está perdiedo la riqueza propia de cada region.
  • Destrucción de la economía local. No nos engañemos, por mucho que hablemos de turismo e industria, en España predomina el suelo históricamente ocupado por la agricultura, y en muchas comunidades es la principal fuente de ingresos.
  • Acentuación del problema de la distribución de la población. Empieza a ser preocupante el abandono de las áreas cuya principal actividad económica es la agricultura, y la acumulación de la población en las grandes ciudades, causando perjuicios a ambas partes. Por un lado, los pueblos pierden los derechos a tener colegios, hospitales o mejoras de sus infraestructuras. En el extremo opuesto, el suelo y la vivienda en las ciudades es cada vez más caro, y la calidad de vida de sus habitantes es inferior.
  • Pérdida del control de la cadena de suministro. Hoy en día que está tan de moda el término supply chain y que exigimos a las grandes corporaciones que nos garanticen la calidad y las buenas condiciones no solo en sus plantas, sino también en las de sus proveedores, ¿por qué seguimos una tendencia inversa en el sector de la agricultura?
  • Dependencia del exterior en el futuro. A medida que obliguemos económicamente a nuestros agricultores a abandonar sus tierras, se pierde el knowhow. Eventualmente todo va a ser importado del exterior, y dependeremos de ello para alimentarnos. Llegará el punto en el que aunque queramos recuperar nuestra agricultura, no seremos capaces de hacerlo sin ayuda.
  • Sostenibilidad económica, social y medioambiental en entredicho. Medioambientalmente, importar algo producido a miles de kilómetros cuando podrías obtenerlo a unos metros de tí, es un despropósito (midámoslo por ejemplo en la huella de carbon). Socialmente, pones en peligro comunidades completas, y quitas el trabajo a personas que carecen de formación superior, comprometiendo sus posibilidades laborales. Y por ultimo, económicamente, en vez de apoyar a la economía local estás fomentando relaciones de explotación muy poco responsables en los países emergentes, y cediendo a otros la toma de decisiones.

Considero que la situación es suficientemente interesante como para empezar a ser un foco más activo de innovación y de start-ups.

¡Invisible!

Se vende capa invisible por 150€, aquí.

 

El científico de la Universidad de Rochester (Estados Unidos), John Howell, y su hijo de 14 años, Benjamin, han creado una capa de invisibilidad que es capaz de ocultar objetos grandes en todo tipo de espectro óptico. El autor ha destacado, además, que se trata de un dispositivo de «bajo coste» y «muy sencillo», pero que funciona de forma «sorprendentemente eficaz».

Hasta ahora, los estudios realizados solo lograban esconder objetos de pequeños tamaños para algunas frecuencias. El sistema ideado por la familia Howell, cuyo trabajo ha sido publicado en Arxiv, consta de tres dispositivos. El primero, de plexiglás y con cubos de agua en forma de L. El segundo utiliza cuatro lentes para conseguir un camuflaje óptico, y el último emplea un conjunto de espejos, un sistema que utilizan los magos en sus trucos. Según ha explicado el investigador, todos estos materiales fueron obtenidos en tiendas baratas y el presupuesto total del experimento ha sido de 150 dólares. Ahora podría reproducirse a gran escala.

Con estos mecanismos se logra «doblar» la luz en un determinado espacio y ocultar un objeto. No obstante, este logro también tiene «algunas limitaciones», como ha reconocido el propio Howel, quien ha apuntado que «el punto débil de esta tecnología es que solo funciona en una dirección, o asumiendo que el observador no se moverá de su lugar». Aun así, cuenta con más ventajas que otros sistemas presentados con anterioridad por otros científicos.

Baterías que duran de verdad.

Eesha Khare, una estadounidense de 18 años, ha recibido una beca de Intel por valor de 50.000 dólares en un programa para jóvenes inventores. Su proyecto: un nuevo material que consigue que las baterías soporten 10 ciclos de cargas más que las convencionales (lo que supone, al fin y al cabo, una mayor durabilidad) y un tiempo de recarga de entre 20 y 30 segundos.

La idea surgió de la conocidísima sensación que tiene cualquier persona con un smartphone de que las baterías son una mierda y duran cada vez menos. Esta chica, «tan sólo» ha dado el paso de la queja a la solución. Mi siguiente curiosidad es saber si a las empresas les interesará incorporar una tecnología que nos vendrá bien a todos los usuarios, o si preferirán mantener la que les asegura que cada 1-2 años cambiemos de terminal.

Iphones, cual gatos.

Sinceramente, me sorprende lo mucho que ha tardado en llegar el invento, así como que nadie hasta ahora haya tenido la feliz idea de patentarlo.

Se trata de un sistema compuesto por un sensor, encargado de detectar cuando el iphone está en caída libre, y de un rotor, que lo hace girar en el aire para evitar que caiga mal y se rompa la pantalla. Cuando estaba en primero de carrera, el profesor de prácticas de física nos dijo que si alguna vez nos hacíamos de oro por algún invento, iba a ser por algo original que se nos ocurriese con herramientas no mucho más evolucionadas que lo que se aprende en el cole o en los primeros cursos de ingeniería. Que de poco más nos iban a servir las asignaturas enrevesadas de los últimos cursos, a parte de callejones oscuros y tenebrosos de investigación. Este iphone-gato, diseñado para caer siempre de pie, es prueba de ello.