Phoneblocks

Un teléfono por componentes, en el que tú puedes elegir qué incorporar y qué no, qué mejorar y que, cuando algo se estropea, es fácil de desmontar y reemplazar. Suena estupendamente, ¿no? No más teléfonos de 500€ y pagar sólo el precio real de tus componentes.

Por ahora es sólo una iniciativa, pero se lo están currando para salir adelante. Personalmente la idea me encanta, y para los frikis de la tecnología y la informática tiene que ser música para sus oídos: cuánto más pilotes de informática, ¡mejor será tu móvil! Por otra parte, a los «capos» de la telefonía móvil no sé si les asustará lo suficiente como para intentar boicotear o comprar la idea (para meterla en un cajón y asegurarse de que no sale de ahí) o les entrará la risa y esperarán a que la idea se autodestruya.

Si consiguiese salir adelante, sin duda sería una gran victoria para los usuarios. Y en cierto modo la filosofía me recuerda a las impresoras 3D y su DIY (Do It Yourself) y free-software. A lo mejor la idea no es tan mala y la acaban liando parda en el sector.

 

Iphones, cual gatos.

Sinceramente, me sorprende lo mucho que ha tardado en llegar el invento, así como que nadie hasta ahora haya tenido la feliz idea de patentarlo.

Se trata de un sistema compuesto por un sensor, encargado de detectar cuando el iphone está en caída libre, y de un rotor, que lo hace girar en el aire para evitar que caiga mal y se rompa la pantalla. Cuando estaba en primero de carrera, el profesor de prácticas de física nos dijo que si alguna vez nos hacíamos de oro por algún invento, iba a ser por algo original que se nos ocurriese con herramientas no mucho más evolucionadas que lo que se aprende en el cole o en los primeros cursos de ingeniería. Que de poco más nos iban a servir las asignaturas enrevesadas de los últimos cursos, a parte de callejones oscuros y tenebrosos de investigación. Este iphone-gato, diseñado para caer siempre de pie, es prueba de ello.