‘Una experiencia inolvidable y que te cambia la vida’
Con una definición así, las expectativas alrededor del evento eran inevitablemente altas, y de igual magnitud fue la decepción inicial al descubrir que el ambiente no era tan exigente como el esperado. Fui con la mentalidad de aprenderlo todo de un profesor de primerísimo nivel, y me choqué de bruces con un ‘based on experience learning’. Durante su desarrollo es difícil de apreciar, y es un poco más tarde cuando te das cuenta del cambio. De cómo las reflexiones han dejado huella, y de cómo las distintas experiencias vividas en tan breve periodo de tiempo me han marcado mucho más que cualquier monólogo con aires de grandeza y sentimentalismo.
En esta Summer Academy he aprendido que soy perfecta, y que tengo que confiar muchísimo más en mí. He aprendido que tengo mucho que enseñar a los demás, aunque no tanto como lo que tengo que aprender de cada uno de ellos. He aprendido que hay mucha gente con ganas de hacer Europa un poquito mejor, con ideas brillantes y capaces de hacerse oír. Ahora ya sé lo que son las parallel schools, los huertos urbanos, los problemas de residuos en ciudades grandes, el transporte de mercancías en puertos como el de Rotterdam o el tráfico en el Cairo. El teletransporte, las cajas que desaparecen o los mamofantes son posibles, y cualquier idea brillante antes de ser un éxito es llamada absurda. Una conversación en profundidad con alguien de un sector distinto al tuyo es mucho más interesante que cualquier lecture. Y las verdades verdaderas que me contaron en alguna ocasión sobre la energía nuclear o el Belbin test pueden ser discutidas. He aprendido que hay un estilo de liderazgo ‘europeo’, en el cual no es necesario que parezca que eres el más listo, y en el cual lo más importante son las personas y todo lo que puede aportar cada una de ellas (coherentemente, he aplicado que este concepto de liderazgo también puede ser discutido, pero al menos es interesante saber que existe). Conozco algo más del islam, de Noruega y de Tomorrowland, sé cocinar crêpes, he mejorado en ping-pong y he aprendido a jugar al volley. Soy consciente de que cuando hablo despacio y cuando utilizo ‘nosotros’, el efecto de mis palabras es mucho mayor. Y, al menos durante un tiempo, voy a tratar de ser más coherente y crítica con mis propias acciones que nunca.
