Hace escaso mes y medio se hizo famosa esta foto que se sacó en el metro de Nueva York. Un hombre cayó a las vías del tren, y murió atropellado tras intentar sin éxito volver al andén. La estación estaba bastante concurrida, y al parecer a nadie le dio tiempo a socorrerle pero el fotógrafo fue lo bastante rápido como para sacar su cámara e inmortalizar el momento.
El aluvión de críticas fue monumental. En primer lugar para el fotógrafo, que se defendió diciendo que el estaba demasiado lejos, y que se limitó a sacar una foto para luego venderla como freelance. Y en segundo para todos los presentes, que se quedaron mirando impasibles o, simplemente, giraron la cabeza ante la escena de horror.
Hoy ha ocurrido algo similar en el metro de Madrid. Una señora ha perdido el conocimiento y ha caído desmallada sobre las vías. Un policía, fuera de servicio, se ha lanzado a socorrerla, y el conductor del convoy que estaba a punto de entrar al andén se ha detenido al ver al hombre correr. Un corro de gente ha ayudado a sacar a la mujer de las vías, que fue llevada en brazos por el policía hacia el andén de enfrente, para alejarse del tren que se aproximaba. Luego han ayudado al hombre a salir.
Solidaridad, principios, cojones… Aquí sí que nos quedan.