Y cada vez que me pasa algopienso que te lo estás perdiendoy cada vez que se me pasapienso que te estoy perdiendo
Podría seguir mencionándote a otras personas que merodean mi estancia sin hacer mucho ruido, pero que están siempre atentas por si necesito algo. Girando la cabeza he vuelto a sonreír al constatar que la vida, siempre fascinante, ha puesto a personas extraordinarias a mi disposición. Como una especie de camarero refinado que va pasando con su bandeja variada y bien dispuesta ante mí para que pueda tomar lo mejor de esas personas. He comprobado que a lo largo de estos años me he cruzado con gente maravillosa, y que tú no eres una de esas personas. Lo intenté durante mucho tiempo. Te coloqué en lo más alto, pero no pude sostenerte. Ya no estás en mi lista de favoritos. Y ahora no habla el rencor ni el despecho, ya no. Habla la realidad que se impone tozuda.