(Auto)regalo.

Ha llegado el momento de hacerme con una cámara de fotos.

Estoy entre una de esas Evils o una Reflex discretita. En cualquiera de los dos casos, un caprichín con el cual poder entretenerme en el mundo de la fotografía e inmortalizar los viajes que quedan por venir.

Quizás acabar la ingeniería era lo que me faltaba para dejar salir mi vena artística un poquito más a la superficie.