Eesha Khare, una estadounidense de 18 años, ha recibido una beca de Intel por valor de 50.000 dólares en un programa para jóvenes inventores. Su proyecto: un nuevo material que consigue que las baterías soporten 10 ciclos de cargas más que las convencionales (lo que supone, al fin y al cabo, una mayor durabilidad) y un tiempo de recarga de entre 20 y 30 segundos.
La idea surgió de la conocidísima sensación que tiene cualquier persona con un smartphone de que las baterías son una mierda y duran cada vez menos. Esta chica, «tan sólo» ha dado el paso de la queja a la solución. Mi siguiente curiosidad es saber si a las empresas les interesará incorporar una tecnología que nos vendrá bien a todos los usuarios, o si preferirán mantener la que les asegura que cada 1-2 años cambiemos de terminal.