Traity

Traity es uno de esos ejemplos de éxito que se ponen en el mundo de las start-ups. Y más si estás en los círculos de la Universidad Politécnica de Madrid (ganaron el 2º premio de CreaUPM en 2012) o en el sector IT.

La idea es sencilla. Según sus propias palabras cuando empezaron,

Las relaciones a través de las redes sociales crecen exponencialmente, en su vertiente laboral, emocional, de ocio, transaccional, etc. Se plantea el problema de la confianza y la reputación online para lo cual proponen una solución basada en «360 feedback», utilizado por las empresas hasta ahora, y donde los empleados se evalúan unos a otros. Traity lleva el «360 feedback» a las redes sociales, donde todos somos evaluados por todos nuestros contactos, creando perfiles estadísticamente relevantes en los que la gente puede confiar, y con ello creando mercados de confianza más eficientes.

A día de hoy cuentan con más de 4.500.000 usuarios, y quieren ser una referencia para los que hacen uso de redes sociales colaborativas (saber si te puedes fiar de tu conductor de Blablacar, de la persona a la que estás alquilando tu casa este verano o del vendedor de un producto en Ebay). Paralelamente, destacan sus colaboraciones con start-ups, a las que ofrecen un servicio gratuito con distintas opciones customizables para gestionar las bases de datos de usuarios.

He decidido por fin hacerme cuenta (o como ellos lo llaman, ‘pasaporte’) ya que el objetivo me parece muy interesante. Aunque a día de hoy no me resulte imprescindible, puede serlo en un futuro próximo y es curioso ver el proceso de cómo evalúan tu reputación. El comienzo consiste en ir conectando tus redes sociales. Desde las más básicas (Facebook, Twitter, Google+, Instagram, LinkedIn), hasta las de ‘comprar cosas’ (Ebay, Amazon, PayPal) u otras de servicios más específicos (Blablacar, airbnb, reddit, etc.). No tienes que tenerlas todas, pero cuantas más conectes más sube tu reputación. De esta forma, ellos internamente analizan que tus perfiles son reales (frecuencia de publicaciones, followers o gente a la que sigues) y extraen tus gustos a través de palabras clave. Pasos posteriores consisten en realizar un test de personalidad o dar a ‘Trust’ en los diferentes usuarios que conozcas. Como resultado de todas estas acciones, se te van asignando Badges – por ejemplo, tras conectar redes sociales te dan un primer Badge de ‘Transparencia’.

Un punto muy importante es que en ningún momento guardan información sobre tu persona (tú eres el único con acceso a sus resultados), nunca publican nada en tu nombre y puedes eliminar la cuenta e información cuando lo desees.

Waterpolo femenino

Casualidades o no, el nombre de Sergio Ramos vuelve a salir ligado a un deporte femenino de piscina. Y vuelve a salir mal parado…

Un mes después de los mundiales de natación de Barcelona, Teledeporte emitió ayer en diferido la final del waterpolo que nos dio el oro. Sergio Ramos, desde su hotel de concentración siguió atento el partido, y felicitó al equipo por su victoria como si de un directo se tratase. Pero o hay que reírse de él: ya lo dijo Jennifer Pareja (una de las jugadoras de la selección), el pobre no habrá tenido tiempo.

La soledad de las redes sociales.

Parece una broma, pero no es el primer estudio que concluye que el uso de redes sociales está relacionado con los sentimientos de soledad. Uno de los datos más evidenciadores es que dentro de las personas que usan 4 ó más redes sociales, un 40% afirma haberse sentido sólo últimamente. Dentro del grupo que sólo utiliza 1 red social, el porcentaje se reduce hasta el 11%.

Me pongo a pensar… Facebook, Twitter, Pinterest, Whatsapp… También estoy dada de alta en Seriesly e Instangram, aunque esas no sé si cuentan. ¿Demasiadas redes que perjudican a la vida social en el mundo real? ¿O sabemos separar?

Es cierto que en ocasiones las relaciones que son producto de las redes sociales son «paja pura», sin ningún fondo ni sentido. Pero también apoyo que la relación entre amigos mediante redes sociales es simplemente una forma más de comunicación, muy útil cuando hay distancia de por medio y siempre que no se pierda el contacto de vez en cuando y la relación no acabe por restringirse exclusivamente a escribirse por Whatsapp, invitar a eventos de FB o retuitear chorradas.

Hay un minidebate sobre cuál es la generación de la tecnología que ha nacido con las redes sociales y los últimos superavances tecnológicos y no concibe el día a día sin ellos. ¿La de los 80? ¿90? ¿2000? Es una pregunta difícil de responder. Yo considero que la mía (principios de los 90) aún ha conocido cómo era eso de vivir sin tanta tecnología, creo que fuimos los últimos en abrir una enciclopedia de papel para hacer un trabajo de clase de primaria, nos compraron el primer móvil en la ESO  (15 años) y entramos en las redes sociales casi a los 18. Me atrevería a decir que la mayoría de nosotros aún sabe apreciar las relaciones sin conexión a internet de por medio, el hecho de poder quedar con una persona sin que compruebe las actualizaciones del móvil cada dos minutos. Pero también admito que es una línea que cada vez se va difuminando más. Todo es cuestión de cultura, y ésta está cambiando a un ritmo demasiado rápido como para poder asimilarlo.

A veces es bueno alejarse un poco a observar si la tecnología es una herramienta o te domina.